A story of transformation

by Yolanda Castaño


A story of transformation

First it was a disorder

a girl’s harmful abstinence we were poor I had nothing

except rickets poverty before I bitterness lacking a

parabola of complexes a syndrome a ghost

(Equally ill-fated to miss or lament it)

Shadowy reef which breaks my necklaces.

First of all it was an evasive gill which

wouldn’t make me happy touching me with its breath

I’m the plainest face in the school playground

insipid expression which sows nothing anywhere

have it or not give up get used to swallow it

crows covering clouds sentenced to eternal cold

a patient gale a private deprivation

(I was a convent girl they all end up

anorexic Lesbian spare

the rod spoil the elbows heads

cunts and consciences).

I closed my eyes and violently wished

once and for all to become what I was.

 

But beauty corrupts. Beauty corrupts.

Shadowy reef which wears out my necklaces.

Morning conquers and the throat contains a portent.

Silly little thing! you were obsessed with covering with crosses

instead of content.

It was a slow dizzy blossoming of flowers in winter

The rivers jumped back turned into waterfalls roses

butterflies and snails appeared in my hair

The smile of my breasts added fuel to airplanes

Beauty corrupts

Beauty corrupts

The tightness of my stomach escorted spring

conch shells overflowed in my miniature hands

my highest compliment pinched my ventricle

I no longer knew what to do with so much light in so much shade.

 

They said your weapon will be your own punishment

they threw my virtues in my face this

club does not admit girls with red painted lips

a dirty seaquake perverted usury which

can have nothing to do with my mask of lashes

mice went up to my room fouled the drawers of underwear

litres of scrap tar secret spying litres

of control litres of slanderers kilos of suspicions raised

with only the tense arch of my eyebrows you should be tied up

given a grey appearance your features erased with acid

to stop being me in order to become a writer?

they demonized my long thin neck the way

I have hair at the base of my nape this

club does not admit such well turned out girls

We distrust the summer

Beauty corrupts.

Think hard if this is all worth it.

© translated by Jonathan Dunne

Historia de la transformacíon

Fue primero un trastorno

una lesiva abstinencia de niña éramos pobres y no tenía ni aquello

raquítica de mí depauperada antes de yo amargor carente una

parábola de complejos un síndrome un fantasma

(Aciago a partes iguales echarlo en falta o lamentarlo)

Arrecife de sombra que rompe mis collares.

Fue primero una branquia evasiva que

no me quiso hacer feliz tocándome con su soplo

soy la cara más común del patio del colegio

el rostro insustancial que nada en nada siembra

lo tienes o no lo tienes renuncia acostúmbrate traga eso

cuervos toldando nubes una condena de frío eterno

una paciente galerna una privada privación

(niña de colegio de monjas que fui salen todas

anoréxicas o lesbianas la

letra entra con sangre en los codos en las cabezas en las

conciencias o en los coños).

Cerré los ojos y empecé a desear con todas mis fuerzas

lograr de una vez por todas convertirme en la que era.

 

Pero la belleza corrompe. La belleza corrompe.

Arrecife de sombra que gasta mis collares.

Vence la madrugada y la garganta contiene un presagio.

¡Pobre bobita!, te obsesionaste con cubrir con cruces en vez de

con su contenido.

Fue un lento y vertiginoso brotar de flores en invierno

Los ríos saltaban hacia atrás y se resolvían en cataratas rosas

lamparillas y caracoles me nacieron en los cabellos

La sonrisa de mis pechos dio combustible a los aeroplanos

La belleza corrompe

La belleza corrompe

La tersura de mi vientre escoltaba a la primavera

se desbordaron las caracolas en mis manos tan menudas

mi más alto halago pellizcó mi ventrículo

y ya no supe qué hacer con tanta luz en tanta sombra.

 

Me dijeron: “tu propia arma será tu propio castigo”

me escupieron en la cara todas mis propias virtudes en este

club no admitimos a chicas con los labios pintados de rojo

un maremoto sucio una usura de perversión que

no puede tener que ver con mi máscara de pestañas los

ratones subieron a mi cuarto ensuciaron los cajones de ropa blanca

litros de ferralla alquitrán acecho a escondidas litros

de control litros de difamadores kilos de suspicacias levantadas

sólo con la tensión del arco de mis cejas deberían maniatarte

adjudicarte una estampa gris y borrarte los trazos con ácido

¿renunciar a ser yo para ser una escritora?

demonizaron lo gentil y lo esbelto de mi cuello y el

modo en que nace el cabello en la parte baja de mi nuca en este

club no admiten a chicas que anden tan bien arregladas

Desconfiamos del verano

La belleza corrompe.

Mira bien si te compensa todo esto.

© Yolanda Castaño, Profundidade de Campo (2007, bilingual ed. 2009)